Cada mujer es la portadora de la plenitud de su vida y tiene la fuerza de alumbrar por sí misma a sus hijos. ¡Y es el padre quien debe recibirlos!...

HOME

  

EMBARAZO Y PARTO NORMAL

¡¡¡ No tengas miedo!!!

Por Leilah McCracken (traducción de Maria Begoña Freijeiro Sabater)

" ¡No tengas miedo! ¡El nacimiento es tuyo para darlo! ¡Reclámalo por ti misma! "
- Chris Griscom

¡No tienes que tener miedo del parto! ¡Por favor! Tu cuerpo sabe qué hacer. Vienes de una larga estirpe de mujeres que dieron a luz maravillosamente. Las mujeres de hoy son el culmen de la evolución humana, cada una de nosotras es el resultado de nuestros ancestros, que podían parir perfectamente. Si tenemos pelvis pequeñas, también las tenían nuestras antepasadas… no existe eso que llaman desproporción céfalo-pélvica. Si tenemos embarazos muy largos, también los tuvieron ellas… no existe eso que llaman embarazo "salido de cuenta"s… existe "la duración adecuada". ¡El nacimiento no es un evento médico! Es un acontecimiento privado y sensual. Yo solía temer el parto... pero ahora ¡me muero de ganas de volver a parir!


Mejor que te sientes para escuchar lo que te voy a decir. Un orgasmo es un crescendo de hormonas, y la culminación de la estimulación sensorial. También lo es el parto. La sensación del parto se percibe como una enorme contracción orgásmica, especialmente un orgasmo experimentado al final del embarazo: esa contracción enorme, pulsátil, estrujante, se siente exactamente igual que las sensaciones del parto. Sólo que las sensaciones del parto son más intensas: el nacimiento es un apretón orgásmico cada vez más insistente, arrolladoramente poderoso.


Nuestra sexualidad secreta define qué clase de ambiente para el parto deberíamos crearnos. ¿Necesitas estar sola para tener un orgasmo? , ¿o a solas con una persona a la que amas y en la que confías? Yo sí; no puedo hacer una exhibición de mi sexualidad, y no puedo hacer una exhibición de mis partos. No puedo abrirme cuando dedos extraños están dentro de mí y cuando luces cegadoras brillan sobre mí. Mi parto es privado e intenso, oscuro y secreto. Pero no siempre lo creí así…

Recuerdo que estaba aterrorizada antes del nacimiento de mi primer hijo. Paseaba mirando a las mujeres con niños, y pensaba "bueno, ellas han sobrevivido al parto." Estaba convencida de que resultaría herida de alguna manera, y de que el dolor seria insoportable.


¿Y sabes qué? Yo tenia razón: fui herida, y el dolor fue mucho peor de lo que incluso yo nunca podría haber imaginado. Después de que mi hija naciera, me estremecía recordando su nacimiento… me preguntaba qué habría hecho de antemano, si hubiera sabido lo profundamente doloroso que resultaría.


Pero el trauma de su nacimiento fue innecesario. La mayor parte de mi sufrimiento fue "yatrogénico", causado por el médico. Me hicieron muchas intervenciones que ahora sé que magnifican y distorsionan cruelmente el dolor: me pusieron un gotero con oxitocina, que causa contracciones atroces, y que me hizo sentir como una inválida indefensa empujando un gotero. Me pusieron un enema, me hicieron innumerables tactos, monitorización fetal constante, hurgando innecesariamente dentro de mí, gente observándome y acosándome obsesivamente. Se me negó comida y agua. Recuerdo con cuánta frialdad me trataron las enfermeras, y los olores pútridos del hospital que respiré y que hicieron que las contracciones dolieran incluso más. Recuerdo las camas duras, escuchar los gritos de otras mujeres, y que me dijeron que anduviera sin parar y exhaustivamente para "que se pusiera en marcha la cosa." Se esperaba que yo hiciera una prestación, y se me clavaban agujas cuando no cumplía las expectativas. Mi cuerpo ya no era mío, pertenecía a las enfermeras, a los médicos, a la máquina médica.


Ahora recuerdo el nacimiento de mi hija y pienso "¿ por qué no elegí simplemente un parto en el agua en casa? ¡Habría estado tan cómoda, tan feliz!" Oh, sí.. con una matrona sabia y cariñosa atendiéndome (como mi Gloria), mi parto habría sido, con diferencia, mucho menos doloroso, y habría sido también más fácil para el bebé. Mi matrona no me habría inducido veinticuatro horas después de que se rompiera la bolsa de las aguas, porque ella no me habría contaminado con tactos. Sí.. ella habría dicho "despacio y con cuidado es mejor, cariño", y no me habría clavado agujas y catéteres en el cuerpo. Me habría animado a que comiera y bebiera. Mi matrona habría sabido cómo se supone que evoluciona un parto normal, y habría sabido también que el parto sólo se desarrolla con normalidad si se le deja que empiece y termine a su propio ritmo.

La mayoría de los médicos, cuando se trata de parto normal, en realidad, no saben lo que hacen. Muchos doctores creen de corazón que salvan a las mujeres del parto en sí mismo, con su intervencionismo y sus medicamentos. Realmente están convencidos de que el parto es la anomalía peligrosa y terroríficamente dolorosa que ven tan a menudo, y que su intromisión salvará a las mujeres de este trauma. Pero los partos que las mujeres tienen en hospitales no son, en su mayoría, los partos que la naturaleza había designado para estas mujeres... son un reflejo puro y duro de la medicina moderna. Los riesgos que se ven tan a menudo en el hospital son creados de manera abrumadora por el mismo ambiente hospitalario. El parto funciona, es sólo que no funciona bien allí. Realmente es una maravilla de la evolución humana que las mujeres sean capaces de parir incluso en hospitales, en los que intervencionismo y dolor son la siniestra norma.


Como reacción a la idiotez médica, muchas mujeres eligen partos domiciliarios sin asistencia. Esto quiere decir tanto no tener a nadie como testigo del proceso del parto, excepto la pareja implicada en la creación del bebé, como estar rodeados de amigos y familiares pero sin personal especializado que participe activamente en el proceso. Y, a veces, a las mujeres les gusta parir totalmente solas. El parto sin asistencia es una opción muy poderosa. Sin nadie que interfiera de ninguna manera en el parto, ni físicamente ni verbalmente, ni siquiera psíquicamente, los partos pueden desarrollarse con gran facilidad y eficiencia. Las mujeres que eligen partos sin asistencia parecen resurgir sobrecogidas de su propio poder y capacidad, se sienten profundamente bendecidas, y enamoradas del parto.


Pero hay una gran precaución que las mujeres deben considerar antes de planear partos sin asistencia.. y es calcular con cuidado el peso de su propio miedo. A veces, incluso con un montón de preparación durante el embarazo, las mujeres reaccionan con mucho miedo en el proceso del parto. Como resultado, la percepción del dolor puede magnificarse considerablemente y causar todo tipo de problemas evitables.


Conozco a varias mujeres que estaban planeando partos en casa sin asistencia, pero terminaron trasladándose a hospitales a causa del dolor extremo. Estas mujeres no eran neófitas del parto; una mamá incluso estaba esperando su séptimo hijo. En su caso, el miedo al parto se había ido deslizando de modo inadvertido al final de su embarazo. A causa de él, no comía bien, no podía dormir, incluso vomitaba. Cuando llego la hora de parir, todo esto la había debilitado considerablemente. La debilidad y el miedo hicieron sus sensaciones del parto insoportablemente intensas, y esta mamá, que abrazaba de manera tan apasionada la idea del parto en casa sin asistencia, corrió al hospital y suplicó una epidural.


A continuación pasó a tener la peor experiencia del parto de toda su vida. Fue un objeto de estudio para estudiantes, sufrió interminables intervenciones que no pudo evitar, al sentirse demasiado indefensa (estaba, de hecho, demasiado indefensa), el personal del hospital la trató con ira y asco a causa de su elección de parto en casa y "falta de controles prenatales".

Mi amiga debería haber tenido un plan B. En concreto, alguien que pudiera ir a su casa para ayudarle, si así lo necesitaba. Alguien que conociera bien el proceso del parto, por ejemplo, una matrona. No, su marido no le fue en realidad de mucha ayuda. Visto desde la superficie, parecía que él hizo todo lo que se suponía que debería haber hecho: sujetó su mano, le dio "apoyo", cedió a sus deseos cuando ella insistió en ir al hospital. ¡Pero esta no era la ayuda que ella necesitaba! Ella necesitaba una voz firme, y a la vez cariñosa, que le dijera que sí, duele, pero que todo iba bien y que daría a luz en casa, tal y como había planeado durante meses. Esta voz le habría dicho a mi amiga que su parto era seguro y hermoso.


Esta voz firme habría tenido una mano firme, también. Una mano que habría masajeado su cuerpo asustado y dolorido, de maneras que habrían aliviado y quitado algo del dolor. La mano habría sabido también cuándo traerle algo de beber, o un trapo frío para el rostro, y habría estado a su servicio con amor y respeto profundo. Esta mano no habría agarrado el volante en una carrera frenética al hospital. Habría ayudado a mantener a mi amiga en casa para su parto, lejos de los ojos de todos esos estudiantes de medicina y de los instrumentos de tortura neonatal con que castigaron a su pobre hijo en el hospital ( para empezar, el aparato de monitorización fetal, el alambre que se atornilla en la cabeza de un bebé). La matrona también habría ayudado a mi amiga durante su embarazo a alimentarse bien y cuidarse mejor.

Si eliges el parto sin asistencia, debes planear bien y trabajar con cuidado para prevenir problemas. Asegúrate de que estás comiendo muy bien, eso significa poco o nada de azúcar, nada de chocolate ni productos de harina refinada, que pueden ser tóxicos para el bebé. Evita los zumos de frutas, son demasiado ricos en azúcares naturales. Compra sal marina rica en minerales, en vez de sal refinada, y condimenta al gusto. No permitas la anemia, tener bajo el hierro en la sangre no sólo puede hacer el embarazo más cansado y difícil, también puede hacerte más susceptible a los riesgos de parto prematuro y hemorragia postparto. Consulta el apéndice al final del libro, contiene información crucial sobre el papel preventivo de la dieta durante el embarazo.


El ejercicio también es esencial para prevenir problemas. Apoya todo el sistema cardiovascular, mantiene la presión sanguínea baja, disminuye la posibilidad de desarrollar diabetes gestacional, y ayuda en la eliminación natural de toxinas del cuerpo. Las mujeres que hacen ejercicio de manera regular en sus embarazos llegan al momento del parto más sanas, y, además, se sentirán mejor y tendrán mejor imagen de sí mismas después del parto. Andar es estupendo, nadar es óptimo, haz aquello, sea lo que sea, que te hace sentirte bien a ti, hasta el mismo final del embarazo. Para un embarazo saludable, tan importante como el ejercicio es descansar mucho: duerme todo lo que puedas, haz más ligera tu carga de trabajo y encuentra maneras de reducir el ruido y el estrés en tu vida.


Puede que te descubras impacientándote por el parto, y considerando la posibilidad de inducirlo "naturalmente" con sustancias como aceite de ricino, aceite de onagra, o infusiones de Caulophyllum Thalicroides y Cimicifuga Racemosa. ("Inducción natural": una contradicción genuina, ¡si es que de verdad se pueden unir dos palabras de significado opuesto!) Pero cualquier inducción es un pobre sustituto de la paciencia: estáte avisada de que las inducciones naturales pueden causar trabajos de parto largos, erráticos, difíciles.. y no se ha probado en absoluto que sean seguras para el bebé. Aumentan la probabilidad de que el bebé trague meconio en el útero, y la posibilidad de tener que ser transferida al hospital para el parto. La matrona Gail Hart comparte su sabiduría acerca de dejar que los partos sucedan a su propio ritmo en el artículo de "Midwifery Today" llamado "The Birthkit" (otoño 2000): "Hay una especie de combinación química que pone en marcha el parto. Todo tiene que estar alineado de la manera correcta para revelar una buena marcha de trabajo de parto. Cuando interferimos con esto, el resultado puede llegar a ser tan frustrante como usar una combinación errónea de números para abrir una caja fuerte". Recuerda que cada día dentro de ti es un regalo precioso que sólo tú puedes darle a tu bebé.

Muchas mujeres experimentan la rotura espontánea de membranas antes de que comiencen las sensaciones del parto. En este caso, se necesita extremar los cuidados para evitar que se produzca una infección. Consulta el final del libro para saber más sobre precauciones especiales a tomar. Si las aguas se rompen antes de la semana 38, esto podría ser señal de una infección de estreptococo del grupo B que es peligrosa. Deja que médico o matrona de referencia sepa de inmediato que las membranas se han roto. (Cuando los bebés nacen prematuros, recuerda que el calor es importante para mantener al bebé sano. Cubrir al bebé inmediatamente después de su nacimiento, mientras está sobre la piel cálida de la madre, con toallas que acaban de sacarse de la secadora marca una profunda diferencia. También es importante darle de mamar tanto calostro como el bebé quiera tomar, y, además, un bebé prematuro puede que necesite aporte extra de oxígeno.)

Para tu parto en casa, ten a mano montones de toallas y mantas, más de las que nunca pensarías que podrías necesitar. Compra algunas compresas de las que sirven para controlar escapes de orina, para absorber los fluidos del parto. Hay unas planas y rectangulares que sirven perfectamente, y son desechables. Ten peróxido de hidrógeno a mano para evitar manchas de sangre, ¡esta sustancia quita la sangre de todo! (Vierte un poco, deja que haga espuma, y entonces sécalo con un paño. ¡Sin frotar!)

Almacena alimentos saludables y nutritivos para el momento justo después del parto (tendrás mucho hambre), y compra muchos cartones pequeños de zumo también, son fáciles de beber, y te aportarán muchas de las vitaminas y azúcares que necesitarás en esos momentos. Ten preparadas botellas de agua con pitón para que sea más fácil beber, tanto durante el parto como para tener después a tu lado en la cama. Recuerda mantenerte bien hidratada en todo momento, y ¡descansa muchísimo!

Cuando planees el parto, considera lo importante que será para ti tener privacidad. Evita que haya mucha gente en el área donde vas a parir; los partos tienden a ser largos, complicados y agotadores cuando hay demasiada gente involucrada. La matrona Gloria Lemay dice: "El parto humano es el parto de un mamífero. Una gata pariendo a sus gatitos es un buen modelo a imitar en cuanto al ambiente idóneo para un parto humano: un platillo con agua, oscuridad, un montón de jerseys, silencio, soledad, privacidad, a salvo de los predadores. Cuando se da este ambiente, el 99.7% de las gatas parirán a sus gatitos sin problemas. Las complicaciones del parto, especialmente para una madre primeriza, son a menudo el resultado de alteraciones intentando ayudar en algo que simplemente necesita tiempo y privacidad para desarrollarse como es debido.

Como el doctor Michel Odent, famoso obstetra francés, siempre dice: "Lo más importante es no molestar a la mujer que pare. Molestar a menudo aparece disfrazado de "ayudar". Hacer preguntas a la madre, animarla verbalmente de manera constante, conversaciones paralelas en la habitación, flashes que se disparan… hay tantas maneras de distraer a la madre de su trance cerebral inmemorial (necesario para una expulsión suave del bebé), y atraerla al mundo presente (que hace que pase a usar el neo-córtex, lo cual perturba un parto suave)".

Si vas a parir por primera vez (o vas a tener tu primer parto vaginal después de cesárea), recuerda que puede que se necesite bastante tiempo para que la cabeza del bebé se amolde. Gloria cuenta sus observaciones y experiencias con madres primerizas en la segunda fase del parto:

"Cada sensación expulsiva da forma a la cabeza del bebé para que se adapte a los contornos de la pelvis materna. Esto puede llevar tiempo, y hará falta mucha paciencia, especialmente si el bebé es grande. La adaptación del cráneo del bebé debe hacerse con el mismo cuidado y suavidad con que Miguel Angel aplicaría escayola para dar forma a una estatua. Este trabajo de dar forma, a menudo, tiene lugar durante un cierto tiempo en la zona media de la pelvis, y es erróneamente interpretado como que "el bebé no baja", "detención/estancamiento" o "falta de progresión" por aquellos que no pueden apreciar el arte. En ese momento les digo a las madres: "Es normal sentir que el bebé se atasca… su cabeza se está estirando y cogiendo un poco más de forma con cada sensación… de repente sentirás que ha bajado." Y esto es exactamente lo que pasa. Si se le da tiempo a amoldarse, la cabeza del bebé aparece de repente. Esta progresión no es linear, y no ocurre en períodos de descenso. A menudo, la madre puede dormir profundamente entre sensaciones, y esto es de mucha ayuda para recargar sus baterías y permitir el amoldamiento suave de la cabeza del bebé. El bebé es un participante activo y no debe ser empujado ni forzado fuera del cuerpo de su madre hasta que él o ella estén preparados para hacer su aparición.

En su libro "Ocean Born - Birth as Initiation" (1989), la matrona Chris Griscom describe cómo experimentó el permitir a su hijo que saliera de su útero empujando por sí mismo. "(Le pregunto) al cuello del útero qué color necesita para abrirse fácilmente, el color aparece como un relámpago delante de mis ojos, y yo empiezo a visualizarme a mí misma bebiendo ese color, que pasa directamente al cuello del útero. Siento una respuesta sutil, pero inmediata. Algo se acelera ahora. El bebé está bajando, a medida que he empezado a soñar. Fuera de la órbita del tiempo. Duermo en el mar, hasta que lo siento surgir con la contracción. Emerjo como un delfín, y vuelvo a sumergirme. El nacimiento se acerca. Me inundo de gratitud por la facilidad de esta travesía, y me siento salada, lágrimas a cámara lenta trazan el contorno de mi cara. Como una piedra gigante, la presión de su cabeza sobrecarga mi suelo pélvico. Con todo mi poder, empujo la piedra… Sí, esa piedra soy yo misma también. El movimiento me atrapa y me siento lanzada más y más deprisa…. Una explosión de luz… Veo la barriga de un Buda enorme, soy propulsada dentro de ella… La emoción me embarga Felicidad. Extasis"".

Hay un lugar que puedes alcanzar dentro de ti misma donde hay paz en medio de las sensaciones poderosas. Con cada ola profunda del parto, respira, y siente cómo te deslizas hacia la somnolencia. Jadea ligeramente y contempla algo bonito, o cierra los ojos y mira los colores que las sensaciones generan en tu mente. Concéntrate por completo en tu cuerpo que se abre, no permitas conversaciones ligeras a tu alrededor, no dejes que nada te distraiga del poder que se está desdoblando dentro de ti. Perder la pista de donde estás puede arrojarte a un mar embravecido, permanece muy pendiente de cada sensación.
A mí me encanta ponerme de rodillas en mis partos. Mi pelvis se abre con toda prontitud si estoy de rodillas y apoyada en algo (o alguien) suave. En mi sexto parto, me encantó la sensación de los jerseys de fibra polar que mis ayudantes llevaban. Gime y vocaliza sin reparos de la manera que te haga sentirte bien. Mi marido siempre puede adivinar lo cerca que estoy del momento del nacimiento porque mis jadeos y suspiros rítmicos se hacen progresivamente más altos, y, mientras me concentre en mis sonidos, en la fibra polar, mi respiración, mi barriga que se hace más blanda y lo bien que se está de rodillas, no percibo las sensaciones intensas como "dolor". El parto no es cuestión de trabajo duro y esfuerzo agotador, es un acto de entrega, de liberación, y de abrirse.

Asegúrate de que tu pareja no manipula de ninguna manera al bebé durante el parto. No debe tocarlo, nunca, hasta que el bebé haya nacido, y aún entonces, sólo con la delicadeza más absoluta. Los bebés, durante su nacimiento, están en el momento más vulnerable de su vida, incluso el estirar demasiado fuerte de los hombros puede tener como resultado la parálisis de Erb, un tipo de parálisis del brazo. (Que el nacimiento sea lo más suave posible es una espléndida razón para parir en casa: a los bebés se les hace daño como si fuera una rutina en los partos hospitalarios). Si cualquier parte del cuerpo del bebé se presenta antes de la cabeza, como el trasero o los pies, no empujes, deja que tu bebé se deslice hacia afuera a su propio ritmo. Esto asegurará el parto de nalgas más suave posible. Las matronas y médicos de antaño tenían un dicho: "Las manos lejos del nalgas." Si el cordón está enrollado alrededor del cuello, deslízalo sobre la cabeza del bebé o, simplemente, desenróllalo haciendo rodar al bebé después de que haya nacido.

Tan pronto como el bebé haya nacido, acércalo inmediatamente a tu cuerpo, esto es muy importante, para ambos. En ti desencadena una fantástica cascada de hormonas que ayudan a que tu útero se retraiga perfectamente y deje de sangrar. Para el bebé, es el abrazo más importante que nunca recibirá en su vida, el que le enseña cómo hacer todos los demás.

Hay que mantener calientes y secos tanto a la madre como al bebé. Asegúrate de antemano de que tu pareja sepa envolverte acogedoramente con sábanas y mantas de franela absorbentes. Intenta practicar durante el embarazo cómo quieres que tu pareja te trate después del parto. Haz unos cuantos "ensayos" de como deberá cubrirte y mantenerte caliente. La iluminación deberá ser suave.

No te preocupes demasiado por la limpieza justo después del parto. Este es el momento más hermoso, primario, especial de tu vida: ¡tu bebé acaba de nacer! Disfruta los fluidos, los olores y la majestuosidad animal del parto como se supone que debe suceder: con amor, en privado, y en su propio elemento: en casa.
Después del parto, asegúrate de que venga alguien a quien quieres y en quien confías para cerciorarte de que estás bien atendida. Necesitas estar cómoda, bien alimentada y sentirte protegida. Aquí es donde muchos de nuestros compañeros pueden tropezar. Son ayudantes magníficos durante el parto, pero pueden sentirse perdidos después, cuando se les pide que nos protejan y mimen mucho más de lo que quizá son capaces. Muchos hombres tienen limitaciones en cuanto a su capacidad de dar, y es la responsabilidad de la mujer que pare asegurarse de tener alguien a quien pueda llamar para que sus necesidades postparto se cumplan.
Y recuerda, NUNCA cortes el cordón antes de que salga la placenta. La sangre del cordón puede ser la tabla de salvación para un niño, es su fuente de oxígeno antes de que pueda respirar, así como el aporte de un montón de nutrientes que le mantendrán sano durante toda su vida. Una buena forma de saber si el cordón está listo para ser cortado es esperar hasta el alumbramiento de la placenta, entonces pregunta al bebé con tu corazón si está preparado para que se corte el cordón. El bebé te lo dirá.

Un número cada vez mayor de gente elige no cortar el cordón en absoluto y tener un nacimiento "de loto". La placenta permanece pegada al bebé hasta que el cordón se cae de forma natural, normalmente en 3-7 días. (Esto es perfectamente seguro. Los capilares del cordón se atrofian y secan dentro de las primeras 24 horas). Los nacimientos "de loto" son hermosos, dejan al niño con un sentimiento de plenitud para toda la vida, y, según dice la madre de un bebé con un nacimiento "de loto": "se dice que esta práctica ancestral permite una transferencia completa de energías de la placenta al bebé, acelerando así su desarrollo emocional, mental y espiritual". Los nacimientos "de loto" aseguran también que sólo visiten a la madre y al bebé las personas que realmente son bienvenidas dentro de este nivel de intimidad, manteniendo intacto el carácter sagrado de los días de recién nacido.

Si eliges cortar el cordón, átalo en dos lugares diferentes, a unos centímetros del ombligo del bebé. (Compra un paquete de cordones blancos de zapatos para bebés para ello). Entonces, con tijeras afiladas, previamente hervidas, corta el cordón con cuidado. Asegúrate de que no salga sangre del pequeño extremo que queda adherido al bebé. Si es necesario, ata un segundo nudo con hilo dental para parar la sangre. Y recuerda poner después tu placenta en la nevera para almacenarla antes de enterrarla (una buena opción es dentro de un recipiente de helado, aunque uno de cerámica seria lo ideal). Al final del libro encontrarás un ritual para enterrar la placenta.

En cuanto al cuidado del ombligo, no se necesita hacer absolutamente nada. Limpiarlo con alcohol, peróxido, agua oxigenada u otros mata-gérmenes lo que hace realmente es interferir con el proceso de curación. El área puede que huela un poco mal o parezca algo pegajosa justo antes de que se caiga el trozo de cordón, pero esto es normal. La única preocupación que uno podría tener es si la piel alrededor del ombligo se pone muy roja, y la rojez empieza a extenderse más. Esto es poco frecuente, y podría ser señal de una infección sanguínea. Entonces hay que ver a un médico o matrona.

Amamanta a tu bebé tan pronto como él desee. Si el bebé es muy grande, asegúrate de que mame tan pronto y tanto como sea posible, para prevenir la hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en sangre). Durante las primeras semanas puede que tu bebé quiera mamar sin parar, hazle caso y dale de mamar tanto como necesite. No tendrás problemas por falta de leche si escuchas las pistas que te dé tu propio bebé sobre su hambre.

Inscribir a tu bebé en el Registro Civil después de un parto sin asistencia puede ser un lío. Es buena idea ponerse en contacto con la oficina local del registro por adelantado para averiguar qué pasos hay que seguir. Es posible que tengas que ver a un médico durante el embarazo para que pueda certificar legalmente el nacimiento. Si éste es el caso, ten valor cuando le visites, recuerda que sólo le ves por el papeleo, no para que te dé sermones ni te asuste contándote lo peligrosos que le parecen los partos en casa. Entérate de la tasa de cesáreas en tu zona (que puedes obtener del Instituto Nacional de Estadística) y recuérdale que las matronas de parto en casa(las profesionales menos intervencionistas) tienen menos de un 5% de cesáreas, y mucho mejores resultados en general que los médicos o enfermeras. Lee documentación impresa referida a los peligros de las cesáreas y los partos medicalizados antes de la visita, para sentirte más segura de ti misma. (Algo de Nancy Wainer o Henri Goer es siempre una apuesta segura, mira la bibliografía). También, ofrécele que ponga por escrito que él de ninguna manera te animó a tener un parto en casa. Los médicos tienen miedo de acabar en el juzgado, y puede que necesites tranquilizarle, asegurándole que asumes toda la responsabilidad de tus propias decisiones.

Se puede confiar tranquilamente en que un parto se desarrolle con normalidad, y un parto sin asistencia es la elección lógica, intuitiva para muchas de nosotras. Elige un parto sin asistencia con dignidad, orgullo y poder, pero prepara un plan B. Preocúpate por conocer alguna matrona, o algún amigo/a que sepa de partos a quien llamar en caso de que necesites ayuda, o en caso de que el miedo, el dolor o el estrés haga que quieras correr al hospital. Incluso si terminas pariendo con más gente a tu alrededor de lo que habías planeado, todavía habrás parido segura y con dignidad en casa.
Las matronas pueden ser un elemento muy valioso en el embarazo. Muchas de ellas transmiten una sensación de unidad con todas las mujeres del mundo. Cuando una mujer es atendida por una matrona tradicional, puede sentir la conexión con toda una rica tradición de mujeres sabias, sintiéndose así menos vulnerable y menos sola. Una matrona sabia conoce muchas técnicas que te ayudarán en tu parto: ella habla suavemente y de manera tranquilizadora, y puede ser el "puente sobre aguas turbulentas", si eso necesitas de ella. Lleva consigo mantas cálidas y limpias y trapos suaves, conoce de manera profunda e íntima cómo se desarrolla un parto, y puede ayudarte en cada una de sus fases. Su bolsa de matrona está llena de consuelo, como son caramelos duros, aceites de masaje, cremas aliviadoras, tés útiles, incluso lleva gomas para el pelo para mantener el cabello despegado de tu cuello húmedo. Si le tienes mucho miedo al parto, tenerla a tu lado puede reducir significativamente el estrés que sientas, y ayudarte a sentirte segura y querida, con lo que experimentarás menos dolor a causa de calambres y contracciones.

También se encuentra consuelo en su habilidad para responder a dificultades inesperadas, puedes confiar en que te ayude si necesitas un poquito de cuidado extra. Lleva consigo medicamentos, como equipo de sutura y oxígeno, aunque la mayoría de mujeres nunca tendrán necesidad de ellos. Y, si fuera necesario, sabrá cuando trasladarte al hospital si verdaderamente necesitas de la ayuda que sólo la medicina puede proporcionar.

Antes de decidirte por una matrona en concreto, asegúrate de que sus creencias y su práctica refleja lo que quieres de un ayudante. Su porcentaje de traslados al hospital debería ser muy bajo, alrededor del cinco por ciento. Cuando elijas tu matrona, pregúntale sobre esto, además de sobre con qué frecuencia realiza tactos, comprueba el latido fetal y otros procedimientos molestos durante el trabajo de parto. Alguien que comprueba con demasiada frecuencia es probable que sea alguien que tiene demasiada prisa en trasladarte al hospital. De hecho, si una potencial matrona insiste en comprobar el cuello del útero de alguien el mismo segundo que ve que comienza el trabajo de parto, esa matrona no es para ti, ya que los tactos son una manera de ralentizar el parto, cuando no de pararlo por completo. Pide referencias a otras madres antes de decidirte a aceptar los servicios de una matrona, y pregúntale si tiene videos de algún parto para poder verla en acción.

Pregunta también sobre sus creencias en lo concerniente a inducciones "naturales" y ruptura de membranas, y aléjate de ella si no confía en que el cuerpo femenino puede parir a su manera, y a su propio ritmo. El doctor australiano John Stevenson dice sobre sus propias experiencias en lo relativo a bebés postmaduros: "En los ocho años en que atendí partos en casa como médico colegiado, de los 1.190 que tenia previstos atender, tuve 106 bebés postmaduros (de más de 42 semanas) de los cuales tres nacieron a las 48 semanas, unos cuantos más a las 46 semanas, y muchísimos nacieron a las 44 semanas. A todos estos bebés les ha ido muy bien. De estos 106 bebés, sólo uno cumplía la definición de libro de texto de postmaduridad, pareciendo un viejecito arrugado de piel manchada, pero ese bebé estaba tremendamente alerta, e insistía en observar la habitación en vez de mamar. Lo que me decidió a no hacer inducciones a causa de postmaduridad fue una de las primeras madres que atendí en mi carrera como médico de partos en casa. Ella rechazó la inducción a pesar de mi ansiedad, llegó a las 44 semanas y media y parió a un bebé regordete y rosa, fuerte y saludable, sin ningún signo de postmaduridad en absoluto. Los bebés maduran a ritmo diferente, no exactamente a las 40 semanas, del mismo modo que nosotros los adultos no nos volvemos todos seniles a los setenta años." ("The Birthkit", otoño 2000).

El doctor Stevenson también aconseja a los futuros padres no decir a familia y amigos la fecha probable del parto, sino ser vagos en cuanto a la fecha, hablar de "temporada probable" para evitar ser molestados por conocidos nerviosos llenos de buenas intenciones.

Puede que te sientas aterrorizada por tu próximo parto y hayas leído vorazmente todo lo que pudiste encontrar sobre embarazo y parto, que frecuentemente son libros terroríficos sobre el parto escritos por médicos, el forraje típico que se encuentra en las librerías. ¡Pero conocer unos cuantos términos médicos y saber un poco sobre procedimientos hospitalarios corrientes no te educa sobre el parto normal! La mayoría de los libros sobre parto contienen sólo verdades a medias y documentación muy pobre en lo concerniente a los peligrosos efectos secundarios de medicamentos y procedimientos comunes. La mayoría de los libros hablan de "hacer elecciones", pero rara vez aclaran los efectos que estas elecciones tienen en el bienestar materno y fetal. No pueden hacerse "elecciones" de manera libre y con conocimiento de causa si éstas se basan en verdades a medias y en investigaciones de las que se ocultan evidencias. Dile a tu matrona que te recomiende o te preste mejores libros sobre el nacimiento. (Pídele que te preste algunos videos también, muchas matronas tienen videotecas enteras de partos maravillosos para enseñar a sus clientes).

Cuando hayas elegido una matrona, asegúrate de que te sientes completamente a gusto con ella. Puesto que las contracciones del parto pueden compararse con contracciones orgásmicas, cuestiónate si te sientes cómoda hablando con ella de sexualidad. Con mi matrona, el sexo nunca fue un tema tabú y eso afectó la franqueza con que me relacionaba con ella.

Respeta los consejos de tu matrona (especialmente los relacionados con dieta e ingestión de sustancias) pero no sientas que eres su "paciente". Eres, sin ninguna duda, su igual. Te mereces todo el respeto e igualdad a la hora de decidir contando con información en cuanto a los posibles tratamientos durante el embarazo y el parto. Págale por completo por su trabajo tan pronto como puedas. Y cuando hagas tu selección de matrona, recuerda que la práctica de atender a una mujer en el parto es un honor sagrado, cualquiera que lo haga para ganarse la vida, mejor que lo haga con amor y respeto por el parto.

Algo que posiblemente te ayude a calmar un buen número de tus miedos sobre el parto es tener amigas con las que puedas hablar y que consideren el parto un evento hermoso y agradable en la vida, en vez de pensar que es "el peor dolor de tu vida". Hay muchas listas de correo maravillosas y grupos de chat llenos de mujeres así, ve a la página de recursos de mi sitio web para un listado de algunos de ellos (www.birthlove.com/pages/resources.html). Para encontrar apoyo local para el parto en casa, intenta ponerte en contacto con cooperativas de alimentos orgánicos, organizaciones feministas, grupos de escuela en casa, grupos de apoyo a la lactancia, librerías de temas metafísicos, revistas de salud natural, grupos activistas o ecológicos.. mira dondequiera que las mentes "alternativas" se encuentran. Y pide a las matronas y doulas referencias de madres que han tenido partos en casa, pues a la mayoría de estas madres les encanta compartir sus experiencias y su sabiduría con otras mujeres.

Así que ¿por qué a tantas de nosotras nos asusta el parto? ¿Por qué es tan difícil librarse de ese terror paralizante? Gloria Lemay lo explica más o menos de esta manera:


"Si la gente en las películas y la tele necesitaran cuidados médicos avanzados, reanimación, palabras de aliento, y sufrieran dolores extremos cada vez que fueran al servicio, tendríamos una sociedad entera de gente que estaría asustada de hacer de vientre. Habría especialistas en "inducción de la caca". La gente asociaría ir al servicio con agonía y muerte, y necesitaría montones de intervenciones especiales sólo para realizar esta función tan básica entre todas las funciones biológicas".


Sí, e imagina intentar hacer caca con alguien que esté allí de pie gritando "¡empuja, empuja!" Lo último que nuestro intestino haría es relajarse y abrirse, ¡se cerraría de golpe! De forma muy parecida a como nuestro cuello del útero hace si estamos estresadas antes de parir (tanto el ano como el cuello del útero son esfínteres). Esto es una manifestación del fenómeno de "lucha o escapa", que quiere decir que no queremos que nuestros bebés ni tampoco otros productos menos agradables de nuestro cuerpo salgan de nosotros en momentos de extremo estrés o peligro. Así que cerramos nuestros cuerpos y esperamos hasta que las cosas estén lo suficientemente tranquilas para dejarnos llevar en un ambiente de calma y seguridad.

Gloria dice aún más "Los humanos son únicos en su sufrimiento. Ningún otro animal sufre tanto en el parto como nosotros, y esto se debe a que nosotros disponemos del lenguaje. Nos contamos unos a otros acerca de las generaciones de dolor que venimos sufriendo, y la historia crece como una bola de nieve cuesta abajo hasta convertirse en algo terrorífico."

Piensa en todas las mujeres del mundo que han parido alguna vez, y en aquellas que parirán al mismo tiempo que tú. Tú eres una de ellas. Tu cuerpo es el resultado de intrincado ajuste evolutivo y puede manejar el parto sin problemas de ningún tipo. Todas las mujeres que viven hoy ida están aquí a causa de nuestros ancestros que eran perfectamente capaces de parir, confía en la perfecta evolución del parto. O, si lo prefieres, confía en que Dios te ha dado el poder de concebir hijos estupendamente y sin intervención. Eva parió en el Paraíso, María parió en un establo, y tú también puedes parir en tu propio lugar perfecto.


El poder del parto está dentro de ti. Nadie tiene el derecho de robarte tu parto. El nacimiento es tuyo para darlo, pero recuerda que nadie puede darte un parto perfecto, debes reclamarlo por ti misma, y exigir que se respete tu autonomía.

Extraido del libro "Resexualizing childbirth" de Leilah McCracken


 

 

 

 

Copyright © 2004 Nacimiento Vivo. All Rights Reserved. | contacto nacimientovivo@yahoo.com